Conversación: Fernando Castro

[…] Creo que el azar siempre juega a favor de ciertas situaciones por desconcertantes que estas sean. Hemos empezado a hablar con este “momento musical” de la recaudación del futbolín; he visto el futbolín abierto y me ha parecido una obra muy cercana al escarabajo. El futbolín está muy presente en uno de los programas de arquitectura de esta época demoledora: “Mi casa es la tuya”. Como sabéis siempre que alguien va a casa de Bertín Osborne  hay que jugar al futbolín. Tendríamos que poner al escarabajo en relación con el programa “Mi casa es la tuya” y “¿Quién vive ahí?”.

¿Qué es lo que el escarabajo plantea? El escarabajo es una obra proyectiva en la que todos proyectamos sobre el escarabajo lo primero que se nos ocurre, porque en realidad el escarabajo no significa realmente nada. En un momento surge el escarabajo por casualidad: en la acción que realizamos hace años en Burgos con Fernando Arrabal; aparece el escarabajo rinoceronte que era una mezcla del Rinoceronte de Ionesco y del escarabajo con el que damos una serie de conferencias, desde Burgos a Milán pasando por unos cuantos países donde Domingo Sánchez Blanco va con la cabeza del escarabajo y el culo al aire y el público no tiene ni idea de qué es ese rinoceronte o escarabajo. En realidad, no lo entiende nadie, ni siquiera Domingo. Es una cosa que se le ha metido en la cabeza, una paranoia artístico-constructiva que no significa nada pero que permite que todos los que estamos cerca creemos nuestra  propia historieta.

Yo le cité una historia de la biografía de Dalí.  Dalí cuenta que a él le interesa mucho tanto el erizo como el rinoceronte, especialmente el rinoceronte de Durero, pero también se ocupa del escarabajo; a él le llama poderosamente la atención el escarabajo pelotero que hace una pelota de mierda, se entierra para hibernar y tapona el orificio de la madriguera y su propia cagarruta hace de sistema de protección para mantenerse en calor y alimentarse de ello. A partir de esta conversación, se mete en la construcción de la casa escarabajo en Hondura de Huebra creo que por necesidad de hibernar. Después de esos años más frenéticos moviendo esa obra, de repente tienes la necesidad de buscar una madriguera.  Cada vez que he ido a Hondura nunca he entendido de que iba la cosa: me parece una frikada impresionante y he pensado que a mi amigo sele ha ido la cabeza, ha caído en una fase maniaco depresiva. Me ha parecido que se convertía en un artista estrictamente bipolar es decir por un lado tenía una euforia excesiva y por otra parece que sentía la incapacidad de poder sacarlo para adelante que es lo jodido del escarabajo. La primera vez que fui había oído hablar muchísimo del escarabajo y vi que había allí cuatro palos y él me explica “mira por aquí viene y va” y me cuenta unas historias que pensé que lo que quiere es quedarse conmigo con esa especie de marcianada que tiene montada.

Aunque hace tiempo que no he vuelto a ver esa construcción, doy por sentado que está “terminada”. El escarabajo ya está hecho. No tengo ninguna duda. Luego cada vez que Domingo lo cuenta  adquiere una tonalidad ultra-contemporánea porque todo este proceso de ir implicando empresas sólo tiene un camino que es el de Donald  Trump. Este camino de ir implicando gente es la pelota del escarabajo pelotero; está metiendo gente en un embolaotremendo:cada uno de ellos escucha la historia, no sabe de qué coño va, el albañil, el chatarrero, el encofrador… y todo el mundo va para adelante.  Nosotros somos un ejemplo del escarabajismo, tu eres un chef francés que estás implicado en esto del escarabajo ¿cómo, por qué? No tiene sentido; Pepe Ballesteros viene y siempre llega alguien nuevo. Hemos llegado a un grado absoluto de “peligrosidad”.  Esto es un peligro porque nadie sabe de qué coño va, esto va creciendo al ritmo que crece el cementerio de Morille,  no es ni viral, es una metástasis de formas  incongruentes totalmente delirantes por lo tanto tiene un componente paranoico crítico, tiene un coeficiente de paranoia crítica elevadísimo.  En un sistema de paranoia critica lacaniano-daliniana, cada uno mete su deseo que no es el deseo del otro: para Arrabal era el rinoceronte, dada su trayectoria teatral, el rinoceronte de Ionesco, Domingo lo ha convertido en su sistema de trabajar que genera complicidades, yo flipo desde la distancia.

Los entusiasmos que se van formando la pelota del escarabajo pelotero nos permite soportar el tiempo de la glaciación contemporánea. Repito que hay que buscar formas de hibernación y, en ese sentido, puede ser regresivo, puede ser un acto defensivo. Aunque creo que la ventaja de esta movida es que tiene un componente humorístico, una dimensiónvitalista,  unas características irreductibles a lo académico que hace que no sea esa ceniza que arroja la Academia cuando está de repliegue, cuando está todo agotado. Al final no deja de ser fabuloso que haya gente como tú que eres un concejal que una mañana dice voy a sacar la pala o vosotros que venís también o que haya gente que tenga ganas de venir a estar en algo, que no tiene por qué ser nada y puede ser un fiasco absoluto pues es fruto del entusiasmo que cada uno tiene. Creo, valga la estupidez de esta meditación, que una de las cosas que nos pueda animar es crear la posibilidad para animarse. Mañana saco, en ABC Cultural, un artículo sobre la magia que es un tema sobre el que Domingo ha trabajado. La posibilidad de que exista el arte es que creemos que hay algo de magia, algo de inexplicable, de irreverente, de no planificado, de imposible de entender qué va a surgir. Todos los que veníamos hoy no sabíamos de qué iba la cosa, incluso el que lo ha planificado no sabe de qué va, yo no conozco al que ha tocado hoy aquí, no sé quién es, veo que coge la percusión, yo agarro un libro y leo un fragmento de una página al azar. Tenemos que tirar para adelante con lo que tenemos, esto me recuerda una frase de Utray que decía que el arte es hacer con lo que hay lo que no hay; algunos artistas necesitan acero corten, titanio, oro, mármol, alabastro y, sobre todo, grandes presupuestos, pero el arte se puede hacer con un cocido, una botella de vino  una hogaza de pan y eso tiene su gracia.

Me gustaba el título de la reunión que tenemos aquí, “El escarabajo muere panza arriba” porque en realidad el escarabajo lo lleva todo en el nombre, la cara para abajo, en el fondo tener la cara pegada a la tierra pues es perder el sentido de la política de la verticalidad, tiene esa especie de aptitud de la territorialidad, rastrera. El escarabajo es un animal que cuando se encuentra panza arriba ya no va a ningún sitio. Pepe Ballesteros ha mencionado la “cucaracha” y eso nos lleva a lo kafkiano. En “La metamorfosis” de Kafka en ningún momento se dice que era una cucaracha, siempre dice un horrible insecto; tras una pesadilla se despertó en un horrible insecto, ese ser que está ahí, como sabéis, panza arriba y que le cuesta darse la vuelta. Esa es la situación en la que estamos hoy también, panza arriba, intelectual,  estética, y políticamente: no vamos a ningún lado, empantanados en el día de la marmota. Al final del texto de Kafka hay una imagen velada en la que dice que se lo llevan a un basurero panza arriba y lo tiran como un desperdicio. Ese momento último en el que se tiran las cosas a la basura es el presente. A la mierda los libros, los proyectos, las energías.

Creo que tenemos que conseguir la potencia de reciclado del escarabajo, que no deja de ser como el Volkswagen escarabajo, una unidad económica que tiene su capacidad de resistencia, como lo tiene también la cucaracha (sistemas fortificados, metalizados que parecen duros y son blandos que tienen esa especie de cualidad compleja de analizar).  Creo que te metiste ahí en esa historia del escarabajo porque te permite reciclar todo lo que no entiendes, es una “arquitectura del bricoleur” que tiene, sobre todo, cualidades de enigma. Durante mucho tiempo va a ser un enigma para ti y un enigma para los demás. El enigma, decía Aristóteles, es la densidad de las metáforas. El escarabajo es un sistema de conectividad, de metaforicidad catastrófico. Hoy hemos hecho de una mesa un espacio artístico para convertir la comensalidad en la principal obra de arte.En verdad, como decía Beuys, la mejor obra de arte es una buena conversación. Añadamos que los buenos vinos se estropean por las malas conversaciones, esto es otra verdad como un templo, es decir, tu vas a una reunión donde hay una mala conversación donde a gente no sabe ni que contar y es un coñazo absoluto. Yo creo que el escarabajo es un espacio de conversación, ojala lo siga siendo y para que lo siga siendo la base es que no se termine nunca, que continúe como está,  en esa fase de semi-estructura, si no podrá entrar en una fase preocupante que es la de los escultectores,  de los atquivagantes y esa condición es un poco viejuna.  Corres el riesgo de deslizarte fácilmente hacia el calatravismo, hacia modelos de gigantomaquia patética.

En cualquier caso “el escarabajo” es un espacio que tiene que ver con la arquitectura en la medida que la arquitectura organiza también las formas de pensar, dibujar, escribir, le puede decir cosas a la gente dela filosofía o de la antropología; creo que es más un espacio etnográfico o conversacional que una “obra de arte”. Estamos convocados hoy para un funeral del Museo-Mausoleo de Morille que también es un catalizador de conversaciones.Recordemos, para finalizar, a Theodor W. Adorno cuando afirmó que museo y mausoleo comparten algo más que etimología. En verdad, aquí en este sitio tan “extraño” no dejo de pensar que estamos conmemorando lo invisible, dotando de “otra visibilidad” a la gente que admiramos, haciendo que la conversación no termine nunca. Somos escarabajos peloteros que desean que termine el invierno para montar un cónclave o un contubernio o un conciliábulo o un congreso, cuanto más raro mejor.

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