Conversación: Pepe Ballesteros

[…] continuando con lo que estábamos hablando, hay un estado de descomposición en la arquitectura que se corresponde con el estado de descomposición de la propia identidad social.

Es decir, la sociedad nota que se descompone para convertirse en otra cosa, la arquitectura se descompone también, pero los arquitectos no nos enteramos de que se está descomponiendo, porque hay un montón de arquitectos muy pendientes del rigor de la academia, que para ellos tiene siempre los brazos abiertos porque les permite permanecer al margen, indiferentes, sin hacer arquitectura, pretendiendo generar belleza. Y refugiados en esereducto academico se niegan a ver como todo esto se está moviendo.Y lo cierto es que se mueve y muy rapido hacia horizontes más oportunistas, más ocasionales, mas leves, masprovisionales, menos monumentalistas y menos pendientes de un estado de apatía basado en el protagonismo de la autoria que nos está pasando factura a todos los arquitectos.

En ese sentido el escarabajo, del que no tengo una idea muy próxima, porque lo he conocido ya en un proceso de desarrollo avanzado, es una postura edificatoria y arquitectónica muy contemporánea, mucho más contemporánea que esos estados anteriores de la soberbia fundamentada. Como hemos hablado también antes, la sociedad se mueve hacia un reconocimiento o una voluntad asociativa y tiende a ignorar esa especie de autoridad generalista y generalmente indocumentada de un autócrata que es la figura del arquitecto que todos conocemos.

A mi entender me imagino el escarabajo como elemento dinámico, escarabajo generador de energía,  el escarabajo como sensor y el escarabajo como elemento transtornado, que podría ser otra cosa… podría ser lombriz, podría ser cucaracha, que a lo mejor mola un montón… el escarabajo mola mucho también, ¿eh?

El escarabajo provoca dos cosas muy importantes. Una: convertir, o estimular, o ejemplificar un estado de la arquitectura que se parece más a lo contemporáneo que las casas donde se instala y, otra: mostrar un camino, una especie de ejemplo, de cómo se puede llevar a cabo en los procesos de lo común, tan experimentales, ductiles y atractivos.

¡Un espacio de oportunidades con medios y con tecnología contemporánea es vital!

La arquitectura no suele mirar el estado tecnológico de su tiempo hasta mucho después.

Nos estamos comportando como personas del siglo XX no del siglo XXI

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